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Archivos Mensuales: diciembre 2011

Me mudo otra vez. Piso con 5 chicos (otra vez). El piso tiene terraza, 6 habitaciones y una cocina enorme en medio del pasillo. Nuestra primera reunión de piso es en medio de una tienda de discos con la música bastante alta.

Son las 12 de la noche y me pillo lo primero que encuentro para la primera noche en el piso nuevo: una hamaca de madera, un jersey, unos zapatos, algo de comer, un cuadro hecho con collages, una maleta.

Cojo un taxi que hace las mismas paradas que un bus. En el primer cambio de taxi pierdo la tela de la hamaca. Que putada.

La Freie Universität es un laberinto de moqueta, roja, ahora azul, una máquina de reciclar botellas de agua, más moqueta, dónde he dejado mi abrigo, los muebles de los pasillos los diseño el mismo arquitecto, más moqueta, se me ha parado el reloj, una piscina de agua caliente para los pequeños, el gimnasio, dónde está la biblioteca, a qué hora salía mi vuelo, he llegado a la última planta.

Des de aquí arriba se vé el mar, las paredes son de cristal. Mi hermana me dice que mi madre está esperando abajo, termina su turno ahora. Se echa a correr la sigo. Otra vez corriendo. La moqueta desaparece, y mi hermana también. Tengo que llegar a la primera planta. Después de la moqueta viene un suelo como de tierra lunar, muy irregular, que parece un cuadro con el mar de fondo. Tengo que correr y mirar donde pongo los pies. Marrón, gris, agua que se cuela en los agujeros, de repente azul, más marrón, negro, violeta, rosa, manchas de color azul intenso, las rocas tiene formas de caras, de manos, es como estar corriendo dentro de un cuadro enorme.

Cuándo llegue abajo le diré a mi madre que es la persona más afortunada del mundo por trabajar en este edificio maravilloso.

 

Se nota que este restauran es de de calidad porque tienen el pescado muuuy fresco. Hay dos peces espada (supongo) que están colgados para ser cocinados en breve.

Pero creo que están tardando demasiado. Uno de ellos ha empezado a coger agua de la pecera del lado con la boca y se la hecha por encima. Está recuperando las fuerzas. Pronto tendrá sufciente fuerza para tirarse de nuevo a la pecera. Ya  lo ha hecho.

El otro está empezando a imitar a su compañero.

Mi hermana y yo estamos cansadas de visitar por 3ª vez en los últimos 3 días este museo, así que te proponemos de ir a dar una vuelta y ver la ciudad (¿esto és París?).

En el bosque donde vamos nos sacan una foto a todo el grupo, con una cámara de placas hecha de papel. Nadie se fía de esta cámara, así que me piden que saque una con mi pentax. Esta al fondo de mi bolsa.

Buff que lio, tengo mil cosas en esta bolsa de viaje. Incluido un albornoz con mi nombre bordado. ¿Porqué me lo habré llevado?

De repente mi família tiene una casa antigua, muy grande, cuberteria de plata y manteles de algodón muy pesados. La família es muy grande, tengo varios tíos, mi abuelo es muy conservador y creo que alguien habla otro idioma. Las navidades son sagradas y hacemos una comida de esas que se alargan hasta la noche, en una mesa de madera maciza en una sala donde cabemos todos, unas 25 personas. Antes de la comida estamos en un salón, a lo “Fanny y Alexander” y mi abuelo cuenta historias y mi abuela creo que lleva joyas. 

De repente veo que es muy importante seguir las tradiciones de la família, alargo yo también la comida hasta las 7 de la tarde, voy vestida como si fuera a la opera, y hay un perro de caza. Creo que ha sido un error traer a ese tío que conocí hace 3 semanas a pasar las Navidades con mi família. No pega nada. ¿Cómo se llamaba? Creo que me precipité. Creo que se aburre. Me da igual, ahora traen el turrón y el tacto del mantel es fantástico. 

No sé de quién es esta casa, pero el patio mola bastante. No le veo el sentido a mi disfraz, salir en batín no me parece un disfraz muy logrado pero me han dejado una peluca y parece que doy el pego. A decir verdad ya he visto a alguien más con el mismo modelo. Parece que en esta fiesta se llevan las barbas de mentira. Hacia tiempo que no veía ninguna. Espera, quizá no sean de mentira.

La gente ha empezado a beber gintonics con pepino, gintonics con canela, gintonics con esa tonica que no es schweppes y yo todavía no he bebido ni una sola copa.

Són las 3, debemos irnos a buscar la rua de Carnaval, pero antes de irme me pediré un gin-lemon (oh! sacrilegio) para el camino. Voy a la barra, hay dos camareras con batín y peluca. Le pido un gin-lemon poco cargado. Coge un vaso ancho, pone el gin de una botella de plástico de color verde translúcido antes de poner el hielo. Añade el hielo. El gin cubre más de la mitad del vaso. Se ríe y me dice si está suficientemente poco cargado. Le digo que sí, y que tire la mitad si puede. Ella se ríe y me comenta: Claro! Ni que esta ginebra valiera tanto… .

Me voy con mi gin-lemon de garrafón.