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Archivos Mensuales: junio 2012

El profe de historia del Arte está de baja, y en su lugar viene una nueva profe Norte Americana que se llama Laura (read as Lora)  y que además vivirá conmigo. Laura es una borde de mucho cuidado. Y le caigo mal. Sus clases son aburridíssimas, de un denso que no deja pasar ni la luz del sol, y además cada uno tiene que traerse su propio somier a las clases. 

Laura es seria y borde, tiene el pelo largo y viste siempre muy elegante. Es como una mega-intelectual sin sentido del humor ni de la docencia. Tiene unos 30 años. 

Nos intenta explicar como hacer una especie de obras video artísticas (que ella llama film-noir) y que duran horas. No lo pillo por ningún lado. Es como si hablara japonés todo el rato. 

Hablando de japonses, me recoge un japonés en moto y me lleva a una expo en la que Laura hace de ponente. Cómo es un ambiente más relajado, me permito el lujo de pedirle a Laura que por favor busque otro sistema, que llevar el somier y el colchón propio a cada clase, es demasiado para mi cuerpo.

En la exposición veo unas fotos que ilustran el trabajo de Laura. Le pregunto si eso del “film-noir” es foto de moda. Me dice que si me estoy riendo de ella. Le digo que no. Ella me contesta que lo que  hace es mucho más que foto de moda y añade: Soy especialista en hacer cajas de fieltro, cajas oscuras, y film noir. Y me enseña su web. 

Muy bien Laura. 

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N me ha invita a su pueblo / país. Después de hacerme unas mechas rubias extrañísimas en el pelo (que por suerte se quitan con un lavado) nos hemos ído a la fiesta tradicional de su grupo de amigos. Consiste en una montaña rusa (con sus vías y sus vagones y su gente dentro de los vagones) con gente que ha preparado comida. Cada persona ha cocinado un plato. Tienen el nombre del plato escrito en el lateral de su vagón. Entonces empieza a funcionar la montaña rusa y la gente tira su comida y tu tienes que coger la que más te guste al vuelo. Intento coger una ternera con setas y salsa, y unas lentejas. La gente se ríe y algunos se toman unas pastillas para proteger el estómago para la posterior digestión (hay pastillas de distinta gradación). 

La cohibición del principio (no conozco a nadie, llevo una mecha rubia en el pelo, y tengo que atrapar comida al vuelo) pasa a la absoluta diversión y hambre al final. 

 

Cuando por fin salimos de ahí me encuentro un bote con agua y un dosificador que la convierte en spray. Lo escondo. Cuando N me pasa al lado le tiro el agua a la cara y nos reímos un rato. 

 

 

El metro baja por una pendiente que cruza una piscina municipal. Hay un cristal que nos protege del agua, de manera que ves como el metro baja el nivel del agua y primero puedes ver los nadadores des de arriba y al cruzar el umbral del agua, des de abajo. 

Es bonito. 

 

Pero sólo pasa en algunas estaciones de la línea nueva que nunca cojo. 

Pesadilla 1 (o sobre la paternidad arácnida)

Tengo un hijo, un bebé de unos 10 meses. El padre es otro.

Ahora vuelvo a estar embarazada, el padre es X y parece muy tranquilo. Creo que estamos enamorados, no podría asegurarlo. Lo que si puedo asegurar es que hay una relación de complicidad y de cuidado el uno con el otro. X quiere a mi primer bebé como si fuera suyo, y estoy segura de que va a querer a los dos niños como si ambos fueran suyos. A mi no me da miedo el parto (quizá porque ya es el segundo) y también porque se que V cuidará de ellos y no tendré que hacerlo sola.

Pero X se ha ido a una fiesta, y yo tengo que cuidar del bebé. Y no se dónde está. Cuando lo encuentro es una araña, de patas larguíssimas y gruesas y de color anaranjado. Me da mucho asco, pero se que es mi bebé. Pienso que ha pasado esto porque nadie lo estaba vigilando.

Me dicen que no, que es una cosa que les pasa a los bebés cuando van a cumplir el año. Sus huesos mutan de alguna forma y se parecen mucho a una araña. En una semanas va tener la forma que tenía antes.

Pienso que debo recordar esto para el segundo bebé. Para no asustarme tanto como esta vez.

Pesadilla 2 (o la revelación del odio retransmitida por los Media)

He entrando en una habitación enorme de esta casa y me encuentro con él. Sabía que estaba en la casa pero hasta ahora, con tanta gente, y tanto jaleo no nos habíamos cruzado.

Voy a coger lo que he venido a buscar y me voy a ir. Pero resulta que él tiene ganas de jugar.

Me saca algun tema de conversación. Le odio con todas mis fuerzas, no quiero contestar.

Pero al cruzar el umbral cambio de opinión. Hablo con él de algo y nos besamos como antes.

Cuando termina de besarme y abrazarme se viste. Mientras se pone los calcetines me dice: “¿Sabes?Hay una morena que me gusta en la fiesta.”

Lo miro con todo el desprecio del mundo y decido que ya esta bien. Que todo el odio que siento hacia él debería compartirlo con él y con todo el mundo. Le digo que me da asco, que me repugna él, su manera de ser y su manera de besarme. Que nunca más va a saber nada de mi porque me da asco.

Mi deseo se cumple y después de que él lo sepa, lo va a saber todo el mundo. Resulta que es un futbolista muy conocido y un paparazzi se ha colado en la habitación. Este paparazzi se encarga de difundir la notícia. Simplificada y en forma de titular: “Eres un gilipolllas. Me repeles”.

Cuando salgo del baño (creo que él se ha reído de mi declaración de odio sincero) hay muchos paparazzis con micros, que me preguntan si quiero matizar lo dicho.

Primero digo que sí, que era un ataque de ira.

Pero lo pienso mejor y me digo, que coño, este tío es un gilipollas. Me repele.

10 días y una maleta enorme. Me paso el viaje haciendo y deshaciendo para no perder nada, para que quepa todo. Toda mi ropa y mis cosas en la cama, en el suelo, sobre las sillas. El resto de la gente con maletas modestas, pero yo creo que me traje incluso el albornoz. Finalmente puedo hacer una maleta con todo y dejar algunas cosas fuera que llevaré en la mano. Con tanto lio he perdido mi móvil, pero me han dejado otro que tiene un búho de salvapantallas. Mis vacaciones van a girar entorno a mi equipaje.