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Archivos Mensuales: abril 2013

Sé que estás en la ciudad, pero dicen que no sales de tu casa, que estás de mal humor y que no estás bien. Pese que no contestes mis mensajes ni mis llamadas decidio ir a tu casa. Contra todo pronostico me abres la puerta. Bueno, de echo no me la abres tu me la abre una chica. Tu me dices que estas bien, pero estás de muy  mal humor y no apartas la mirada de tu ordenador. Me siento estúpida y pienso que quiero irme. Al salir, ella me acompaña. Me dice que no me procupe que la tienes a ella y ahora pasas la mitad de tiempo con ella asi que ella se encargará de tí. No hace falta que haga nada. Es muy simpática. Y guapa. Le pregunto como se llama. Tiene casi mi mismo nombre. 

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Me preparo para el viaje en la oficina. Con M hablamos de cuando ella estuvo, y me entran muchas ganas de ir. El edificio de la oficina es muy antinguo, dicen que la sala donde yo estoy era un campanario que restauraron. Todo esto lo heredará “la pubilla”, pero oigo que P comenta que la pubilla se fue a vivir a la ciudad y se engordó y no quiere saber nada de este casa en medio de la nada. 

Me dicen que todo el mundo ha hecho ya las maletas. Yo la tengo a medias pero iré rápido. Dudo con unas zapatillas. Pienso que en cuáles será más impermeables en caso de que haya nieve. 

Llegamos sin lllegar del todo hasta dentro de 5 dias. La primera parada es Kassel, dónde viven Anna y estaremos 5 días ahí hasta cruzar la frontera hacia estados unidos. Desde un monte, donde hay un parque precioso lleno de cactus, se puede ver Estados Unidos. Me hago fotos con los cactus. Está Edgar, Jordi, Alba, Xavi… y Anna. 

Por la noche vamos a un bar, y al salir, esta todo nevado. No paro de pensar en cuando cruzaremos al otro país. Anna me cuenta que le hace mucha ilusión que estemos ahí. Me acuerdo que antes de irme quiero ver el museo de Kassel. Me cuentan como llegar. 

De camino al museo paso a ver a un amigo. En el patio de atrás de su bloque de piso hay nieve y muchos arboles, y gatos que se pasean entre los arboles. Les saco una foto (el zoom esta demasiado activado y sale una foto muy rara). 

Mi amigo me cuenta que tiene una maquina que son fogones, horno y lavadora. Todo en el mismo aparato, que es como una comoda pequeña. 

Te llevo a mi pueblo y vamos en autobús. Durante el viaje hablamos un poco. Es de día, hay más gente el autobús que también van a mi pueblo. Quizá es verano.  En la parada antes de la que nos bajamos, las dos chicas de los asientos de al lado se levantan para bajar. Una de ellas te mira, me mira, y me dice: no hablo su idioma. Pero dile que pienso que es muy guapo. Yo dudo, pero traduzco y te lo digo. Ella se queda de pie, esperando tu reacción. Sonríe y se va. Tu te quedas un poco sorprendido. No dices nada. Pero de repente, antes de que el autobús vuelva a arrancar, le dice al conductor “Wait!”. Murmuras algo como “what da hell” y pasas por encima mío (estabas en el lado de la ventana) para bajarte rápidamente del bus detrás de la chica. 

Yo me he quedado en el autobús, como una idiota, claro. El autobús arranca y yo estoy aún flipando. Llego a mi parada, bajo y le cuento a mi hermana lo que ha pasado. Ella se ríe. ¿De mi o de ti? Le digo que tenemos que ir a buscarte porque no has estado nunca en mi pueblo y quizá vayas a perderte. Intento llamarte pero el móbil suena en mi bolso. Claro, siempre me dejas a mi tus cosas para que te las guarde. 

Dare vueltas por toda la ciudad buscándote. De alguna forma sabía que esto pasaría pero pensaba que esta vez me daría igual. Resulta que no. 

Al cabo de un rato, te encontraré, resultará que ya te sabías el camino de vuelta a mi casa. 

Hay una vida y luego hay una idéntica pero que no es vida, sino muerte.

Las dos són iguales, en las dos pasan las mismas cosas, pero hay pequeños matizes, infimos, sensaciones tan solo, que hacen que no puedas vivir al muerte de la misma forma que vives la vida. ¿Como saber cuál es una y cuál es la otra? Debes mantener la cuenta y no despistarte, porque se parecen demasiado. 

Hoy me he descontado y de repente una sensación me ha recorrido la cabeza y me ha dejado helada: estoy viviendo en la muerte, y no me había dado cuenta.