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Archivos Mensuales: octubre 2014

Estoy en un autobús (esta ciudad me recuerda a Buenos Aires). Hay muchos autobuses y son muy altos. Es verano y hace calor y estamos de camino a un lago o a una playa… con amigas. Yo estoy sentada en un asiento al lado de la ventana. Nos cruzamos con otro autobus. Los autobuses tienen que maniobrar de alguna manera que hace que vea durante un rato largo los viajeros del otro autobus a través de los cristales. Un señor (de unos 50 años) se me queda mirando. Veo que sujeta algo en sus manos, como un muñeco de unos 40 cm. Es de madera y como antiguo. Veo que es como una miniatura de un Santo. Me lo enseña a través del cristal y lo sacude por la ventanilla, como fingiendo que se le va a caer.

Y se le cae.

Y en ese momento el autobús arranca y probablemente lo habrá chafado, y no hay vuelta atrás y la cara del hombre a través del cristal es de una gran tristeza. Y ya lo pierdo de vista y probablemente no vaya a verlo nunca más.

El recuerdo del santo cayendo y de la cara del hombre, me persigue todo el dia (o el sueño).

Tengo que irme a trabajar, pero aqui en el pueblo de mis abuelos todavía son fiestas. Voy a buscar una barra de pan para ofrecerles desayuno a las amigas que me acompañan. La mujer que vende el pan me dice que me lo vende más barato si tengo contratada la luz con una compañia de electricidad concreta. Le digo que no soy de aqui, que solo estoy de paso, que me da igual pagar más. Tampoco me acuerdo del nombre de la calle donde tienen la casa mis abuelos y me da mucha rabia. Ella me dice que me la cobrará barata, que da igual.

Con todo eso he perdido mucho tiempo, y mis amigas ya estan sentados en un bar tomandose un café. Yo quiero desayunar, pero recuerdo que no tengo nada de hambre des de hace un día. También esta Raul, (y su novia), Edgar… Veo a Raul con su novia y me hace pensar que las parejas pueden estar tranquilas y bien.

Ya es tarde, sale el autobús y tenemos que pillarlo para ir a trabajar. Desde arriba del autobús vemos mucho movimiento de coches de policía. Nos acercamos al cristal y vemos que des de arriba del todo de la feria, un auto de choque ha salido de la pista y baja a toda velocidad hacia al pueblo.

Por suerte o por desgracia el autobús arranca y no podemos ver como termina esto.