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Archivos Mensuales: junio 2018

Mis clases de inglés son cerca de tu casa y decido ir en bici, comer en tu casa y dejar la bici ahí. Tengo llaves de tu casa. Cuando llego al pie del montencito donde vives (es un sitio precioso, lleno de plantas) me doy cuenta de que hace mucho que no hablamos, que aunque tenga llaves no puedo presentarme así y que es una mala idea ir. Me quedo al pie de la montaña pensando que soy idiota. Como no se me ha ocurrido antes. No puedo ir a tu casa porque quizá estés tu. No te llamo para comprobarlo. Me quedo a comer en un bar de la zona. Aparecen algunas amigas que ratifican que he tomado la mejor decisión en no ir. Faltan 4 horas hasta las 6 (mi clase de inglés).

Cuando mis amigas se van decido subir a pie hasta tu casa. A esta hora seguramente no estés. Subo la calle empinada hasta tu casa, y cruzo una especie de laberinto de habitaciones hasta llegar a tu puerta. Por el camino hay habitaciones con pandas de peluche desmontados, miembros del cuerpo de fieltro blanco a tamaño real, bolsas con ropa antigua… finalmente me meto en una casa pero no es la tuya!

He olvidado dónde vivías.

 

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