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Archivos Mensuales: diciembre 2018

Vivo en un piso precioso des de hace muy muy poco y me gusta mucho. Hasta ahora he vivido con una compañera de piso pero las cosas me van bien y voy a empezar a vivir sola en este mismo piso. Pero todavía pienso en mi piso antiguo, que sigue a mi nombre, y me da pena dejarlo. Pienso mucho en él, en los momentos vividos, en el encanto de la finca antigua, y en todos los detallitos que hay ahí. Pero también recuerdo el frío que pasaba, el baño tan antiguo y que ahí compartía el piso si o sí. Y estoy con la duda de si dejar el piso antiguo o no, porque me da mucha pena. Lo idealizo.

Hay reunión de vecinos en el piso nuevo y voy a la reunión. Traen comida que han hecho ellos, nos hacemos una foto de grupo, los niños han preparado actuaciones. Y pienso que qué maravilla de gente nueva para vivir. Y luego hacemos un tour por el patio (el piso nuevo tiene patio!) y veo un riachuelo de agua cristalina con pececitos y los niños corren por la piedras del rio, y el río se convierte en piscina y hay varias piscinas y los niños me dicen que en verano se pasan el dia ahí. Y los padres me miran y me dicen que es un planazo y que ellos traen birras y se tumban ahí.

Creo que dejo el piso viejo.

 

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