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Archivos Mensuales: enero 2019

En la primera mis padres se van con el coche nuevo a Italia, a ver a mi hermana y a mi nadie me ha avisado. Cuando me entero les digo que quiero ir con ellos, pero me argumentan que mejor que no. Porque van a cruzar dos fronteras y creen que una pareja de 60 años no es sospechosa pero el hecho de que detrás esté yo lo complica todo. No me lo puedo creer. A partir de ahí empieza una llorera que no termina.

 

Después estoy contigo en las bambalinas de un teatro. Hay otra gente y nos hemos encontrado por casualidad. Desesperadamente te pido que hablemos (de repente tengo que decirte algo muy importante) pero tu no pareces tener prisa por hablar. Pones excusas y me dices que otro rato  primero, y que quizá nunca después.  Estoy desesperada. Intento hacerte razonar, que em escuches pero es inútil. Empieza la segunda llorera, de impotencia y tristeza, que no termina.

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Ya me iba y creo que te he visto. Me he parado para decirte hola, me has abrazado mucho rato al lado del cartel. Se está tan bien… Como soy un poco cínica he comentado algo sobre la publicidad del cartel. Sin dejar de abrazarme me has dicho que si me gusta iremos a comprarlo. Que bien estar cerca de ti.

(Nadal 2018)