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Archivos Mensuales: octubre 2019

Oigo un ruido en el baño, que está pegado a mi habitación (es tipo suite). Primero pienso que se ha caído algo, o que dejé la ventana abierta. Pero luego oigo risas y definitivamente es gente. Abro la puerta, con miedo pero también con un punto de enfado, y encuentro a dos de mis vecinos, en albornoz, visiblemente borrachos, limpiándose los dientes en mi baño. Me dicen entre risas que no tienen pasta de dientes y que han venido a buscar un poco, mientras se alejan por la ventana por la que han entrado.

Tiene pinta que no es la primera vez que lo hacen.

 

Estoy de viaje a USA con Eli, y vamos a ver a alguien (una prima?) en el Instituto. Hablamos con ella dentro del edificio, en el pasillo, al lado de las taquillas. Al cabo de poco tengo ganas de ir al baño y pregunto dónde está. Me señala fuera y me dice que cruce el patio. Cuando ya estoy a punto de salir, viene otra chica y le pregunta a la primera si me ha advertido de que vaya con cuidado. Pregunto de qué. Me dice que en USA, cuando las mujeres salen a la calle (calle, patio, espacio abierto al cielo digamos) hay riesgo de que en cualquier momento tengan unas “visiones” horribles. Como manifestaciones de espíritus terribles en tu cabeza. Me acerca com una toalla mientras me lo cuenta y me dice que si me la pongo encima de la cabeza a veces disminuye las visiones. La otra me calma, me dice que no tenga miedo, que puede pasar pero que a veces simplemente no pasa nada.

Miro a Eli, y pienso que él nunca deberá temer nada y me da envidia, pero a la vez me hace sentir cerca de estas chicas que acabo de conocer.

Cruzo la galería que me separa del patio y veo todas las chicas fuera, en el patio, hablando. Y me sorprende ver cómo viven sabiendo que en cualquier momento tendrán una visión horrible que interrumpirá todas sus conversaciones.

 

 

No sé com ha passat però sembla que ens estimem i que tot va bé i que potser no era com ho havia pensat ni amb qui ho havia pensat però t’agafo la mà que obre la nevera plena d’imans dins de la rulotte on vivim i tinc com una pau a la panxa que sembla casi felicitat.